domingo 29 de noviembre de 2009

I Domingo de Adviento. Ciclo "C".

Liturgia de las Horas: 1a Semana del Salterió - Hoy iniciamos un nuevo Año Litúrgico con el ciclo "C".


PREPARANDO EL ENCUENTRO CON JESÚS, MESÍAS

Nos ponemos en camino al encuentro de Jesús que viene La palabra "Adviento", del latín "adventus", que significa "venida", nos sitúa en la perspectiva de alguien que "viene", y de otros que esperan que llegue. En este caso, el que viene es Jesús, el que nació en nuestra carne de una mujer, el que pasó por la vida haciendo el bien", el que fue crucificado y resucitó. Este mismo Jesús prometió regresar en su gloria como juez universal de vivos y de muertos.

El "Adviento" nos invita a hacer memoria de la primera venida, cuando nació de María virgen en Belén. No se trata de un simple recuerdo, como la celebración de una fecha histórica nacional. Revivir la espera del Salvador que vivió la hu¬manidad, animada por la voz de los profetas, nos dispone a un nuevo encuentro de gracia y de salvación.

En la celebración litúrgica del nacimiento de Jesús, se produce un encuentro feliz, entre el Salvador y los salvados; entre los necesitados de redención y el Redentor. "Hoy conoceremos que el Señor vendrá, mañana contemplaremos su gloria" (Misa de la Vigilia).


Ha llegado el día de su liberación.

Todas las venidas del Señor preparan para el encuentro definitivo al final de los tiempos. Sobre este encuentro final hablan las lecturas de la Palabra de Dios de este primer domingo de Adviento, do¬minadas por el lenguaje apocalíptico. La primera voz que habla de venida pro¬cede de Jeremías: "Miren que vienen días en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel" (Jer 33,14). En el centro de esta promesa está el Mesías, "retoño legítimo de David". En él se manifestará Dios bajo otro nombre "Señor-nuestra-justicia". Pablo afirma que Jesús, en su condición de hombre, "ha salido del linaje de David". Dios se hará "justicia" para la humanidad por medio de la encarnación, muerte y resurrección de Jesús. En cualquiera de sus manifestaciones, Jesús es presentado como "salvador". Ésta es su misión fundamental. Cuando el mensajero anuncia su encarnación en el seno de Marta, Lucas informa que su nombre será Jesús, que significa: "Dios ¡ salva". Al presentar la última venida en ¡ gloria al final de la historia, anuncia a la | humanidad, habla de "liberación".


Los humanos estarán expectantes ante lo que va a suceder.

Para prepararnos a celebrar la primera venida del Mesías, que aconteció en tierras de Judá, la liturgia nos invita a contemplar su venida definitiva. Al contemplar la obra en todo su esplendor y plenitud, comprendemos mejor esta aventura maravillosa, que es la salvación de la humanidad, que Dios llevó a feliz término por medio de su Hijo que compartió con nosotros los dolores y los gozos; los miedos y las esperanzas. Con materiales tomados de la apocalíptica judía, Lucas nos hace una presen¬tación espectacular. Habla de "señales en el cielo"; de angustia y desconcierto entre las personas que vivirán estos momentos de zozobra. La sensación será de miedo y de angustia expectante.

La calma volverá a las personas, cuando se manifieste "el Hijo de hombre con gran poder y gloria". No hace falta que el evangelista dé más explicaciones. Aunque la palabra "Señor" (Kyrios), era la expresión corriente para referirse al Resucitado, el evangelista ya habla empleado varias veces la expresión "Hijo de hombre", para referirse a Jesús. Los lectores saben que se trata de Jesús resucitado. De súbito, el panorama ha cambiado. Las palabras son de ánimo: Enderécense", levanten la cabeza". Les anuncia una Buena Noticia: "ha llegado su liberación" (Lc 21,28).


Manténganse en alerta para no dejarse sorprender.

De la presentación del acontecimiento, Lucas pasa a la actitud que deben adoptarlos discípulos, para que el encuentro con Jesús sea feliz. Las normas de vida que propone son válidas para preparar todo encuentro con el Señor. El que vamos a vivir dentro de unas semanas en Navidad; y el que tendrá lugar cuando Jesús resucitado se manifieste al final de la historia. Primera actitud: estar vigilantes ante la venida del Señor, para descubrir las señales de su presencia. Lucas acude a una experiencia de sabiduría popular, que no hemos leído. Se trata del conocimiento de las estaciones, teniendo en cuenta los cambios que advertimos en los árboles. Dios también nos hace llegar signos de su presencia. Estemos atentos para captarlos. El Adviento, es un signo de que su manifestación en Navidad está cerca. Las primeras generaciones vivieron en los primeros momentos de forma muy intensa la expectativa de la venida del Señor. Creían que sería inminente y vendría por sorpresa. Con el paso del tiempo, esta tensión se fue diluyendo, y con ella la vida espiritual y los comportamientos morales. Esto es lo que nos sucede a los discípulos de hoy.


No se entreguen al vicio; oren sin desfallecer.

Lucas nos alerta para no bajar la guardia durante el tiempo de Adviento. Cada cual tiene que examinar qué cosas le impiden encontrarse con el Señor. Lucas nos pone en alerta sobre tres, que obstaculizan el encuentro con Jesús: tenerla mente embotada con el vicio; perder el sentido de la vida con las borracheras; prestar atención exagerada a los negocios y otras preocupaciones de la vida. El evangelista nos exhorta a "orar incesantemente". Es necesario reservar un tiempo para la contemplación del misterio de amor que es el nacimiento del Salvador; para orar por los hombres y mujeres, que viven quizá en nuestra familia, que viven alejados de Dios o no lo conocen.

La liturgia nos recuerda: "El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza" (II Prefacio de Adviento).

viernes 21 de agosto de 2009

Entrevistando a Dios

-Pasa, me dijo Dios
-Con que quieres entrevistarme...?
-Bueno,le contesté, si es que tienes tiempo.
-Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo -me dijo-
-¿Qué pregunta vas a hacerme?
-Ninguna nueva ni difícil para tí, por ejemplo:
¿Qué es lo que más te divierte de los hombres?
-Que se aburren de ser niños por la prisa de crecer y luego suspiran por regresar a ser niños.
-Porque primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud.
-Que por pensar ansiosamente en el futuro descuidan su hora actual con lo que ni viven el presente ni el futuro.
-Que viven como si no fueran a morirse y se mueren como si no hubiesen vivido...

Con los ojos llenos de lágrimas y la voz entre cortada dejó de hablar.
Sus manos toman fuertemente las mías y seguimos en silencio.
Después de un largo tiempo y para cortar el clima, le dije:
"Me dejas hacerte otra pregunta?"
No me respondió con palabras, sino sólo con su tierna mirada.

Como padre, ¿Qué es lo que le pedirías a tus hijos?".
-"Que aprendan, que no pueden hacer que alguien los ame.
-Lo que sí pueden es dejarse amar.
-Que aprendan, que toma años construir la confianza, y sólo segundos para destruirla.
-Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quien tienen en sus vidas.
-Que aprendan, que no es bueno compararse con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.
-Que "rico" no es el que más tiene, sino el que menos necesita.
-Que aprendan, que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán.
-Que aprendan,que perdonar se aprende practicando.
-Que no siempre es suficiente ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a si mismos.
-Que aprendan, que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.
-Que de lo que siembran, cosechan, si siembran chismes cosecharán intrigas, si siembran amor cosecharán felicidad.
-Que aprendan, que la verdadera felicidad no es lograr sus metas sino aprender a ser feliz con lo que tienen.
-Que aprendan, que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de sus decisiones.
-Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por lo que les falta y carecen.
-Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.
-Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.
-Que retener a la fuerza a las personas que aman, las aleja más rápidamente de ellos y el dejarlas ir, las deja para siempre a su lado.
-Que nunca harán nada tan grande para que Dios los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos.
-Simplemente los amo, a pesar de sus conductas.
-Que aprendan, que la distancia más lejos que pueden estar de Mí es la distancia de una simple oración...." Y así, en un encuentro profundo, tomados de las manos, continuamos en silencio.

~Anónimo~

miércoles 24 de junio de 2009

Hoy es día de San Juan Bautista. 24 de junio.

Imágen de San Juan Bautista que tenemos en casa.


Lo hizo profeta desde el vientre de su madre

En este segundo "canto del siervo de Yahvé", el siervo hace su autopresentación: Desde el vientre de su madre Dios lo eligió su profeta; será como "una espada afilada"; como "flecha puntiaguda". Señala cuál será su misión: Reunir a Israel que anda disperso, y llamar a conversión a los supervivientes del pueblo. El siervo será una luz que alumbrará a las naciones, a fin de que la salvación de Dios alcance a los confines del mundo.

Los autores del Nuevo Testamento identificaron al siervo de Yahvé con Jesús. Sin embargo, en el anuncio del nacimiento de Juan Bautista, Lucas reproduce rasgos propios del siervo: "Estará lleno del Espíritu Santo desde el vientre materno y convertirá muchos israelitas al Señor su Dios" (Lc 1,16). Al narrar la visita de María a Isabel, madre de Juan Bautista, el evangelista escribe: "La criatura dio saltos de gozo en su vientre" (Lc 1,44). Este hecho se ha interpretado como una especie de "consagración profética" de Juan para la misión que más tarde realizaría presentando a Jesús al pueblo.


Todos se asombraron con su nacimiento

Lucas rodea el nacimiento de Juan Bautista de una gran expectación. Empieza por el anuncio sorpresivo a Zacarías de su concepción, cuando cumplía con su turno en el templo como sacerdote. La concepción de Juan la presenta el evangelista como una bendición de Dios a favor de una mujer estéril, al estilo de personajes importantes del Antiguo Testamento. Es también fruto de una oración persistente que fue escuchada por Dios: "Isabel te dará un hijo, a quien llamarás Juan" (Lc 1,13).

El nacimiento de Juan provoca en su entorno "asombro", "alegría", y la maravilla de que Zacarías se desatara a hablar al circuncidar al niño. En el canto que Lucas pone en boca de Zacarías se anuncia su misión: Será profeta del Dios Altísimo; caminará delante del Señor preparándole el camino; anunciará la salvación a su pueblo (Lc 1,76-77). Así, preparará para el Señor un pueblo bien dispuesto. Cumplirá la misión con "el espíritu de Elias", uno de los grandes profetas de Israel.


Preparador de caminos

Lucas pone fecha al comienzo de la misión de Juan Bautista, el último de los antiguos profetas: "el año quince del reinado del emperador Tiberio". Con-cretamente, del 18 de agosto del año 28 ai 18 de agosto del 29. Los cuatro evangelistas acuden al profeta Isaías para presentarlo ai pueblo: "Una voz grita en el desierto: "Preparen el camino del Señor" (Is 40,3-5).

Juan es presentado como un profeta itinerante. "Recorría la región del Jordán predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados" (Lc 3,3). El evangelista Juan añade: "Vino como testigo, para dar testimonio de la luz". Esta luz es Jesús, que ilumina a toda persona que viene a este mundo. El Bautista realiza dos acciones de gran significación: Ante los sacerdotes y levitas venidos de Jerusalén proclama: Jesús es el Mesías: ante el pueblo señala: "Éste es el cordero de Dios que libra del pecado". Tras el momento de bautizar a Jesús añade un testimonio más: "Yo vi descender sobre él al Espíritu Santo" (Jn 1,19-34).


Profeta y mártir

Esteban, a punto de morir apedreado, lanzaba esta denuncia: "¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Elios mataron a los que anunciaban de an¬temano la venida del Justo" (He 8,52). Juan Bautista corrió.la suerte de todos los grandes profetas. Herodes y Herodlas no pudieron soportar la denuncia de Juan Será Herodes, obedeciendo las intrigas de Herodlas, quien en última instancia ordenará el asesinato de Juan en ía cárcel.

Juan fue mártir por cumplir con su misión; y mártir por su coherencia. Mártir significa "testigo". El gran testimonio profetice de Juan Bautista fue su muerte. Su cabeza bañada en sangre, presentada en la bandeja ante los comensales por una muchachita, es el supremo testimonio de la autenticidad de su misión y de su identidad profética.


En resumen: Natividad de S. Juan Bautista

Las noticias más seguras sobre S. Juan Bautista las proporcionan los escritos del Nuevo Testamento. Sabemos que sus padres fueron Zacarías e Isabel, la pariente de ta Virgen María, su prima específicamente. Tanto su concepción como su nacimiento están rodeados de un halo de misterio divino. Su primera aparición pública tiene lugar en e desierto. Allí empezó su misión. Llevó una vida austera.

Como los antiguos profetas vestía una túnica de piel de camello, con cinturón de cuero; se alimentaba de saltamontes y miel silvestre (Mc 1,6). Predicaba un bautismo de penitencia, preparando el camino al Mesías. El mismo Jesús formó parte de la fila de gentes que se acercaban a él para ser bautizados. Por haber denunciado la unión ilegitima de Herodes y Herodías, este rey lo mandó decapitar en la cárcel.

lunes 20 de abril de 2009

Hoy es día de la Divina Misericordia

¡Oh Sangre y Agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío!

Le dice Jesús a Santa Faustina Kowalska: "Hija mía, habla al mundo de mi misericordia. Que toda la humanidad conozca mi insondable misericordia. Es la señal para los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Hasta cuando haya tiempo, que recurran a la fuente de mi misericordia, y que se beneficien de la sangre y del agua que brotó de ellos". Estos dos rayos representan tanto los sacramentos de la Iglesia, como también los dones del Espíritu Santo.


Celebremos la Divina Misericordia

La primera Canonización del Gran Jubileo del Año 2000 fué la de Sor Faustina Kowalska, la humilde hija de Polonia y gran apóstol de la Divina Misericordia.

Su mensaje contiene tres compromisos:
1.- Conocer y proclamar la verdad sobre el amor misericordioso de Dios revelada de la manera más plena en Jesús crucificado y resucitado.
2.- Aspirar a la perfección cristiana en el camino de la confianza en Dios (Jesús en ti confío) y de la misericordia con el prójimo.
3.- Implorar la misericordia de Dios para el mundo, también a través de la práctica de las nuevas formas de culto:


Veneración de la imagen de Jesús Misericordioso.

La Imagen: Sor Faustina recibió del Señor la orden de pintar Su Imagen, la aparición del Salvador en esta forma era nueva y extraordinaria, los rayos de esta imagen representan la Sagrada Sangre y Agua. El rayo blanco representa el Agua que justifica el alma, y el rayo rojo, la Sangre, que le da vida. "Estos rayos protegen al alma de la Ira de Mi Padre".

Promesas:
  • Prometo que no se perderá el alma que venere esta imagen.
  • Le prometo, ya desde esta vida, la victoria sobre sus enemigos y particularmente en la hora de la muerte.
  • No puedo castigar a aquél, que aun siendo gran pecador; y el peor de todos, se confía a mi bondad: lo justificaré en mi inescrutable e inmensa Misericordia.
  • Cualquiera que reciba el Sacramento de Mi Amor en el día de Mi Fiesta obtendrá completo perdón de todas sus faltas y castigos.
  • "La humanidad no encontrará paz hasta que se vuelva con confianza a Mi Divina Misericordia, vengo ahora como Rey de Misericordia, antes de venir como Justo Juez para que no haya ninguno que pueda excusarse, en el día del juicio, que poco a poco se va acercando".

Celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia.

Jesús le dijo a Santa Faustina: "Debe celebrarse el Domingo siguiente al de Pascua de Resurrección. Ese día, los Sacerdotes deberán predicar a las almas mi infinita Misericordia". Ese día están abiertas todas las puertas de mi Misericordia. Deseo que esta Festividad sea un refugio para todas las almas, pero sobre todo para los pecadores".

Fiesta: "Deseo dijo el Señor Jesús que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores (Diario, 699). Las almas mueren a pesar de Mi amarga pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran mi misericordia morirán para siempre" (Diario,965).

Confesión. Las promesas extraordinarias que el Señor Jesús vinculó a la Fiesta demuestran la grandeza de la misma. "Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida dijo Cristo recibirán el perdón total de las culpas y de las penas" (Diario, 300). "Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia; (...) que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata" (Diario,699).


La Hora de la Misericordia.

Jesús llamó la hora de las 3 de la tarde, la hora de su muerte, La Hora de la GRAN MISERICORDIA; "a las 3:00pm ruega por Mi Misericordia, particularmente por los pecadores, y aunque sea por un breve instante, sumérgete en mi pasión, sobre todo en el momento de mi agonía. Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero. En esta hora no negaré nada al alma que me ruegue por intercesión de mi pasión".


Rezo de la Coronilla a la Divina Misericordia.

Del diario de Sor Faustina.
Cuando entré por un momento en la capilla, Jesús me dijo: "Hija mía, ayúdame a salvar un pecador en agonía; reza por él la coronilla que te he enseñado". Cuando comencé a rezar la coronilla, vi aquel agonizante en medio de atroces tormentos y luchas. El ángel custodio lo defendía, pero el cual era impotente ante la miseria de aquella alma. Una multitud de demonios estaba a la espera de esa alma, pero mientras rezaba la coronilla, vi a Jesús con el aspecto en que está pintado en la imagen. Los rayos que brotaron del corazón de Jesús envolvieron al enfermo y las fuerzas de las tinieblas huyeron provocando desorden. El enfermo expiró serenamente. Cuando volví en mí comprendí la importancia que tiene esta coronilla rezada al lado de los agonizantes, ella aplaca la ira de Dios.


Coronilla o Rosario de la Divina Misericordia.

Jesús le dice como rezar la Coronilla de la Misericordia. La rezarás con un rosario común, de modo siguiente: Primero rezarás una vez el Padre Nuestro, un Ave María y el Credo. Después en las cuentas correspondientes al Padre Nuestro, cuentas grandes del rosario, dirás las siguientes palabras: "Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Señor nuestro Jesucristo, en expiación por nuestros pecados y los del mundo entero. En las cuentas pequeñas del Ave María, dirás las siguientes palabras: Por tu dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar dirás tres veces: Santo Dios, Santo fuerte, Santo Inmortal, líbranos Señor de todo mal y ten Piedad y Misericordia de nosotros y del mundo entero.


Oración:

¡Oh Dios!, cuya Misericordia es infinita y cuyos tesoros de compasión no tienen límite, míranos con tu favor y aumenta tu Misericordia dentro de nosotros, para que en nuestras grandes ansiedades y necesidades no desesperemos, sino que siempre con gran confianza nos conformemos con tu Santísima Voluntad, la cual es idéntica con tu Misericordia, por nuestro Señor Jesucristo, Rey de Misericordia, quien con vos y el Espíritu Santo, manifiesta Misericordia hacia nosotros por siempre. Amén.


Acción de Gracias y peticiones particulares
a la Divina Misericordia.

Oración:

Por la Pasión de tu Hijo, sé propicio a tu pueblo, Señor, y concédenos la misericordia que no merecen nustros pecados. por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Oración:

Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y que Tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Oración:

Postrado ante tus pies, humildemente, vengo a pedirte, ulce Jesús mío, poderte repetir constantemente: Jesús Misericordioso, en tí confío. Si la confianza es prueba de ternura, esta prueba de amor darte yo ansío, aun cuando esté sumido en amargura, Jesús Misericordioso en tí confío. En las horas más tristes de mi vida, cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!, y el alma esté por penas combatida, Jesús Misericordioso, en tí confío.


Corona a la Madre de Dios de la Misericordia.

La coronita está compuesta de tres decenas.
Para iniciar: Por la señal... La Salve.

En las cuentas grandes del Rosario:
María, Madre de gracia y Madre de Misericordia, defiéndenos de los enemigos y acógenos en la hora de nuestra muerte.

En las cuentas pequeñas:
María, Madre de Misericordia, obtiene para nosotros la misericordia de tu Hijo.


Oración final:

Oh Misericordiosa Madre Tú nos abres los brazos y nos extiendes tus manos llenas de toda gracia y de dones. Tu corazón desea ofrecernos todo lo que necesitamos. Exhortados por esta bondad nos dirigimos a ti. Alcánzanos oh Madre, todo aquello que necesitamos y sobre todo haz, que con tu poderosa intercesión, conservemos la pureza y la inocencia, cuidemos el amor de hijos que tenemos por ti, y en el corazón llevemos la imagen del Corazón de tu Hijo. Amén.
Imagen N.-1: Jesús de la Divina Misericordia.
Imagen N.-2: Rosario de la Divina Misericordia que me obsequió mi esposo en el 1er Aniversario de nuestro matrimonio.
Imagen N.-3: Nuestra Señora de la Misericordia. Obra del escultor: Rafael Hernández.


domingo 12 de abril de 2009

Domingo de Pascua de Resurrección




JESUCRISTO RESUCITÓ DE ENTRE LOS MUERTOS

Lo mataron colgándolo de la cruz, y Dios lo resucitó
al tercer día


Con esta Buena Noticia que nos ofrece Lucas en el libro de los Hechos, hemos amanecido esta mañana los discípulos de Jesús. Ésta era la noticia que pregonaban los primeros evangelizadores. Primero, a los ciudadanos del pueblo de Israel; más tarde, a los ciudadanos del mundo.

Sobre la acogida que dieron a esta noticia central del hecho y del mensaje cristiano muchos hombres y mujeres, se construyeron las primeras comunidades cristianas. La comunidad de los discípulos nace de la fe pascual en Jesús, que murió por nuestros pecados, y resucitó para nuestra salvación.

Esta misma fe pascual es la que tiene que mantener vivas nuestras comunidades. No olvidemos, que aquel que amó hasta dar la vida, que es Jesús, es el que ahora contemplamos y celebramos resucitado. Dios no permitió que quedara bajo el dominio de la muerte. Este amor es el que está en la base del anuncio pascual.


Donde los hombres ponen muerte, Dios apuesta por la vida

En el mensaje pascual de los discípulos que nos ofrece Lucas existe un fuerte contraste. Donde los seres humanos pusieron muerte: "Ustedes lo mataron"; el Dios de la vida puso Vida, resucitando a Jesús de la muerte. Como dice el salmista: "Éste es el día en que actuó el Señor" (Sal 117), de forma desconcertante y maravillosa.

Ésta es la gran noticia de la Pascua. Dios apuesta por la vida, desplegando toda su fuerza creadora. Pablo lo proclama en la confesión de fe en su carta a los fieles de Roma: El Hijo, nacido del linaje de David en su condición hombre, "fue constituido por el Espíritu Santo Hijo de Dios con poder a partir de la resurrección"

El pregonero de la "noche pascual", invita a la madre Iglesia, revestida de luz tan brillante, a "exultar por la victoria de Rey tan poderoso".


El discípulo que llegó primero: vio y creyó

Los relatos que narran la resurrección de Jesús, se mueven sobre todo entre dos hechos: el sepulcro vacío, y las manifestaciones personales de Jesús ya resucitado a diversas personas o grupos.

El relato que nos ofrece hoy el evangelista Juan está centrado en el primero de los casos: el sepulcro vacío. La primera en toparse con la realidad del "sepulcro vacio" es María Magdalena; "el primer día de la semana", y 'muy temprano". Estos dos datos pertenecen a la tradición más antigua. La ausencia del cuerpo de Jesús en el sepulcro la comprueba a continuación Juan y Pedro. Aquí no se menciona ninguna manifestación personal de Jesús resucitado.

Con la introducción del "discípulo que más amaba Jesús" en el relato, nos sitúa el evangelista ante la fe pascual. Dada la notable presencia de los símbolos en este evangelio, se podría entender, que en esa especie de competencia por llegar primero al sepulcro entre Pedro y Juan, el amor es el que se impone. Aquel "que amaba Jesús", que en Juan aparece como el "discípulo modelo", (el más amigo de Jesús) es el primero en llegar: el primero en leer el signo del "sepulcro vacío"; y el primero en creer. Hasta entonces, "todavía no habían entendido que, según las Escrituras, él debía resucitar de entre los muertos" (Jn 20,9).


Su vida está escondida con Cristo en Dios

En su Pascua personal, que fue su bautismo, el discípulo de Jesús ha muerto y ha sido sepultado con Jesús, y también ha resucitado con él. Su condición actual es la de resucitado, cuya vida está escondida con Cristo en Dios. Nuestro ser pecador ha muerto y ha sido sepultado. Ahora, sólo queda la condición de resucitados.

El existir cristiano no puede ser más que gozoso; acorde con la vida del Jesús terreno ahora resucitado. Por eso, caminamos con la mirada fija en Jesús, que se entregó a hacer el bien: a curar toda dolencia; a liberar a los oprimidos de toda opresión. Al mismo tiempo, alzamos la mirada para contemplar a Jesús resucitado, que ya está sentado al lado del Padre. Desde allí nos ilumina el camino con la luz pascual. La celebración de la Pascua no nos desarraiga de la historia. Nos compromete a crear una historia en la que Jesús resucitado y sus discípulos seamos los protagonistas.

"El misterio de Pascua es a la vez nuevo y antiguo, eterno y pasajero, corruptible e incorruptible, mortal e inmortal... Mortal por su sepultura en la tierra, pero inmortal por su resurrección de entre los muertos" (Melitón de Sardes).

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